Dentro del hotel, sólo utilizamos las máquinas domésticas más avanzadas y silenciosas y escuchamos exclusivamente música suave. Fuera, en los jardines y junto a la piscina, los únicos sonidos que oyen los huéspedes son los de la naturaleza: el canto de los pájaros, el susurro del viento entre las hojas, el gorgoteo lejano de un arroyo…
