Contaminación acústica

Otro efecto positivo de plantar tantos árboles nuevos ha sido la disminución de la contaminación acústica.

Una de las principales razones por las que los huéspedes nos visitan es la paz y el silencio que encuentran aquí. A pesar de estar a sólo 10 minutos de la ciudad, estamos lo suficientemente altos y aislados como para estar completamente alejados del ruido constante de la civilización. No hay tráfico en las calles -de hecho, aquí arriba los coches son pocos y están muy alejados entre sí- ni ruidos de construcción que perturben la apacible vida de personas y animales por igual.

Dentro del hotel, sólo utilizamos las máquinas domésticas más avanzadas y silenciosas y escuchamos exclusivamente música suave. Fuera, en los jardines y junto a la piscina, los únicos sonidos que oyen los huéspedes son los de la naturaleza: el canto de los pájaros, el susurro del viento entre las hojas, el gorgoteo lejano de un arroyo…