OLIVO

El auténtico sabor mediterráneo

Uno de los aspectos más encantadores del paisaje toscano son las interminables hileras de olivos que salpican el campo. Sus troncos nudosos y sus ramas retorcidas que se extienden hacia el cielo confieren al territorio una belleza salvaje y sobrenatural.

Además de ser una encantadora adición a nuestro paisaje, los olivos son también una parte inseparable de nuestra cultura y patrimonio, tanto como una fuente esencial de sustento. De hecho, el cultivo de estos árboles se remonta a miles de años atrás, a las épocas etrusca y romana.

Hoy en día, el aceite de oliva es el rey de la dieta mediterránea: no es sólo un condimento, sino un alimento a todos los efectos, conocido en todo el mundo por sus propiedades beneficiosas y protectoras.
Badia di Pomaio es la orgullosa propietaria de más de 300 olivos.

El olivar es otro elemento básico de nuestra visión de la sostenibilidad medioambiental. Los olivos están bien adaptados al clima favorable y al suelo fértil de la Toscana. No requieren mucha intervención humana en general, pero sobre todo en lo que se refiere al agua, lo que nos permite preservar nuestras reservas de aguas subterráneas.

A finales de la primavera y principios del verano, las ramas se llenan de pequeñas flores blancas que susurran suavemente con la brisa. Las flores dejan sitio a los primeros frutos a mediados de junio, pero hasta finales de octubre las aceitunas no están listas para ser recogidas. Es entonces cuando su inconfundible aroma agridulce se esparce por el aire.

Normalmente tendemos nuestras redes de recolección una vez finalizada la temporada turística. Con las aceitunas que recogemos, producimos el aceite de oliva bio que el restaurante utiliza durante los meses de apertura.