Italia es conocida y apreciada en el resto del mundo por muchas cosas: su arte, su moda, sus bellezas naturales, pero sobre todo por la cocina italiana.

¿Y cuál de los muchos manjares italianos es más probable que conozcan y adoren los turistas? Por supuesto, ¡la pasta y la pizza italianas!

Italianos y pasta: una historia de amor

El amor de los italianos por la pasta está bien documentado y queda demostrado por la cantidad realmente asombrosa de pasta que consumimos cada año: unos 90/100 gr al día por persona, lo que equivale a unos 30/35 kg por persona.

La pasta italiana tiene muchas formas: desde los famosos Spaghetti y Penne hasta los relativamente desconocidos Cavatappi y Conchiglie. Además de por la forma, los tipos de pasta italiana también se distinguen por la harina utilizada, por la presencia -o ausencia- de huevos en la masa, por si es fresca o seca.

Algunos tipos de pasta italiana, como los Agnolotti, los Tortellini y los Ravioli, están rellenos de carne, queso, setas o verduras.

¡A cada región, su propia Pasta!

Los platos de pasta italianos varían mucho de una región a otra.

Todo el mundo conoce la Carbonara romana, la Pasta al Ragù de Bolonia y la Pasta al Pesto de Génova. Quizás menos célebres, pero igual de buenos, son los Pici all’Aglione de Toscana, la Pasta alla Norma de Sicilia, los Mparrettati de Calabria o los Malloreddus alla Campidanese de Cerdeña.

Una pasta antigua

Dato curioso: aunque la mayoría de los tipos de pasta italiana existen desde hace siglos -según consta en registros históricos y libros de cocina-, la Pici es una de las más antiguas que existen. La primera mención registrada de los Pici es un bajorrelieve encontrado en un sarcófago etrusco, lo que hace que tengan miles de años de antigüedad.
Dato curioso, segunda parte: oficialmente, en Italia existen más de 300 tipos de pasta.

Así que, cuando vengas a Italia, tendrás tu amplia elección de pasta. Y recuerda: la pasta italiana siempre se cuece al dente y los espaguetis nunca se parten por la mitad.