El helado italiano es una de las creaciones culinarias italianas más sorprendentes y celebradas. Aunque mucha gente lo considera helado italiano, no debe confundirse con él, ya que el helado italiano no existe en realidad.
Cuando piensas en helado artesanal italiano, lo que buscas es Gelato.
El gelato es una golosina helada aterciopelada e intensa, hecha con ingredientes de temporada (sobre todo frutas), que los italianos suelen consumir como merienda. Comparado con el helado común, el Gelato italiano contiene una proporción mucho mayor de leche y menos grasa. Como se bate a menor velocidad, también contiene mucho menos aire, por lo que es más denso que su hermano menos artesanal.
La historia del helado italiano es incierta y está rodeada de misterio.
Cuenta la leyenda que, en la Antigua Roma, era habitual consumir una ensalada de frutas con miel y hielo o nieve durante los banquetes.
También tenemos testimonios escritos de un antepasado del Gelato en la antigua ciudad de Atenas, en el año 500 a.C.: Al parecer, los antiguos griegos tenían la costumbre de tomar bebidas refrescantes hechas con miel, limón y zumo de granada y mezcladas con nieve o hielo.
También hay registros históricos de que en China se producía algo parecido al Gelato italiano, donde era habitual dejar la leche y los productos lácteos en la nieve para que se solidificaran, como forma de conservarlos.
Otro antepasado obvio del gelato italiano es el sorbete árabe, popular en Sicilia durante la dominación árabe en el siglo IX. El sorbete original era bastante parecido al moderno: un zumo de fruta frío y destilado hecho de limón, naranjas o granada.
En 1565, el Gelato italiano moderno fue inventado oficialmente, en un giro interesante, no por un Chef o un panadero, sino por un arquitecto. Se llamaba Bernardo Buontalenti y trabajaba en la corte de Catalina de Médicis en Florencia, ciudad que aún hoy se considera la cuna del Gelato italiano. En la receta de su Gelato (llamado sorbete helado), utilizó todos los ingredientes del Gelato italiano moderno.
Sin embargo, el helado no alcanzó fama internacional hasta 1868, cuando un cocinero siciliano, Francesco Procopio dei Coltelli, creó la mezcla perfecta para almacenar y conservar el helado. Se trasladó a París y regaló el descubrimiento del Gelato italiano a toda Europa.
Dato curioso: aún hoy, siglos después de su muerte, tenemos un sabor de Gelato que lleva el nombre de Buontalenti.
Cuando visites Italia, dedica unos momentos a probar el auténtico Gelato. Y recuerda, a menos que quieras ofender a un gelataio italiano, no lo llames nunca helado italiano, ¡porque el helado italiano no existe!
